miércoles 30 de septiembre de 2009

La subida arriesgada



Durante una tempestad, el peregrino llega a un albergue, y el dueño le pregunta adónde se dirige.

-Voy a las montañas- responde.

-Olvídelo – dice el dueño-. Es una subida peligrosa, y el tiempo no acompaña.

-Iré de todas formas –responde el peregrino-. Si mi corazón ya ha llegado allí, no será difícil que este cuerpo lo siga.

domingo 6 de septiembre de 2009

Parábola Sufí



Cuentan que un día estaba Mullah en la calle, en cuatro patas, buscando algo, cuando se le acercó un amigo y le preguntó:
- Mullah, ¿qué buscas?
Y él le respondió:
- Perdí mi llave.
- Oh, Mullah, qué terrible. Te ayudaré a encontrarla.
Se arrodilló y luego preguntó: - ¿Dónde la perdiste?
- En mi casa.
- Entonces, ¿por qué la buscas aquí afuera?
- Porque aquí hay más luz.


Creemos que todo lo que hay que buscar está ahí afuera, a la luz, donde es fácil encontrarlo, cuando las únicas respuestas están en el propio interior.

viernes 28 de agosto de 2009

Contemplando el desierto


Tres personas que pasaban en una pequeña caravana vieron a un hombre que contemplaba el atardecer en el desierto del Sahara, desde lo alto de una montaña.
- Debe de ser un pastor que perdió una oveja y procura saber donde está – dijo el primero.
- No creo que esté buscando nada, y mucho menos a la hora de ponerse el sol, cuando la visión se hace confusa. Creo que espera a algún amigo.
- Estoy seguro de que es un hombre santo, en busca de la iluminación – comentó el tercero.
Comenzaron a comentar lo que el tal hombre estaría haciendo y tanto se empeñaron en la discusión que casi terminan peleándose. Finalmente, para decidir quien tenía razón, decidieron subir a la montaña e ir a hablar con él.
- ¿Está usted buscando su oveja?- preguntó el primero.
- No, no tengo rebaño.
- Entonces seguramente espera a alguien – afirmó el segundo.
- Soy un hombre solitario, que vive en el desierto – fue la respuesta.
- Por vivir en el desierto y en la soledad, debemos creer que es usted un santo en busca de Dios, y está meditando – dijo, contento, el tercer hombre.
-¿Es que todo en la Tierra necesita tener una explicación? Pues entonces me explico: estoy aquí solamente mirando la puesta del sol, ¿es que eso no basta para dar sentido a nuestras vidas?